la provincia.es/luis león barreto
12.03.2014 |
Vivimos en una sociedad individualista, competitiva, exhibicionista y
con tendencia a practicar y enaltecer los comportamientos agresivos.
¿Cómo explicar el hecho de que una niña de 14 años agreda a otra y algún
compañero o compañera de clase grabe la secuencia, la cuelgue en
Youtube y reciba miles y miles de visitas? En las inmediaciones de un
centro educativo en Sabadell la agresora se enzarzó a golpes y patadas
en la cara y la cabeza de la otra chica, a la que arrastra por el pelo
en presencia de otras jóvenes que no intervienen para frenar la acción.
Lejos de mostrar arrepentimiento, la agresora se justificó escribiendo
en su cuenta de una red social que si pegó a la otra chica era porque
tenía motivos para hacerlo, ya que lo que le hizo antes la víctima a
ella "no tenía perdón". Ese alguien que grabó la escena ¿con qué
propósito actuó? ¿Y esa red social que ha mantenido el vídeo por qué lo
ha hecho? Con el fin de conseguir el mayor nº posible de visitas.
Este tipo de acciones constituyen una peligrosa moda en todo el mundo.
Una parte del cine que se proyecta ofrece un sutil elogio de la
violencia y la soez televisión que padecemos enaltece el escándalo,
busca incrementar audiencias a base de insultos, empujones, un griterío
sin igual que en ocasiones llega incluso a la agresión física.
En el
caldo de cultivo de una sociedad en crisis que ha extraviado valores
suceden múltiples acciones de acoso que, la mayoría de las veces, son
silenciadas.
Es lo que nos dicen las estadísticas: el 90
% de los casos de maltrato o violencia infantil no se denuncia.
Hay acoso escolar que incluso llega a producir muertes por suicidio.
Así se desprende de los informes internacionales elaborados por
asociaciones que trabajan para evitar la violencia en los menores, para
superar el miedo a denunciar.
Opinan algunos psicólogos
que la conducta humana agresiva es "normal" y se encuentra en el ser
humano como respuesta frente al ambiente. Es decir, que somos seres
violentos por naturaleza, primates evolucionados que hace mucho bajaron
de los árboles a la estepa africana y han alcanzado el actual desarrollo
tecnológico después de innumerables guerras y matanzas, pero según
nuestra educación y el medio en el que nos desarrollemos seremos capaces
o no de adaptar nuestra agresividad y controlar correctamente nuestras
conductas. ¿Sería exclusivamente el ejercicio de la violencia lo que ha
determinado la evolución de la especie, su perfeccionamiento a través de
los siglos?
Hay otros psicólogos que se enfrentan a esta
postura y aseguran que no somos violentos por naturaleza, sino que
ejercemos conductas violentas porque creemos que son correctas. La letra
con sangre entra, decían en las escuelas hasta hace unas décadas, pero
luego hemos pasado a un exceso de mimos a los hijos, hasta el punto de
que llegan a alzarse como pequeños tiranos. Dar una torta a un niño
sería una forma adecuada de corregir o de educar, pero un juez de
Pamplona ha dictado una sentencia que condena a un padre a pagar una
multa de 213 euros, 6 meses de alejamiento de su hijo y hacer trabajo
social por haber pegado a su hijo de 8 años cuando este se negaba a
hacer los deberes escolares.
Denunciado por su exmujer, el acusado, de
36 años, en estado de máxima irritación, le dio una torta al pequeño, lo
levantó de la silla donde estaba sentado, lo tiró sobre una cama y le
dio varios azotes en las nalgas.
Una sentencia polémica, la cultura del
esfuerzo entre los niños y los jóvenes parece que ha desaparecido sin
otros miramientos. Paralelamente, abundan los casos en que, como
venganza tras una relación rota, un novio despechado cuelga en Youtube o
Facebook vídeos o fotos de contenido erótico con su expareja.
Este
"porno de venganza" debe ser denunciado y perseguido por los tribunales.
Está
claro que cuando el ambiente en que se desarrolla un menor es violento,
él asimilará ciertas conductas agresivas y en el futuro las proyectará
en su forma de actuar. Somos una sociedad de pasarela, lo importante es
exhibirse. Entonces podríamos pensar que si queremos dejar de ser una
sociedad colectivamente predispuesta a enaltecer la violencia en
internet, debemos comprender el ambiente socioeconómico en que crece una
generación que ha perdido muchos derechos en el camino, identificar las
causas y crear las condiciones más adecuadas para dejar de producir
personas violentas o con tendencia a la violencia.
Una generación, la
más preparada de la historia reciente, contempla ante sí el abultadísimo
paro juvenil, la restricción de becas, las dificultades cada vez más
duras para acceder a los programas Erasmus. ¿Estudiar, para qué? Para
abrir la maleta y emigrar.
Se van los mejores, y difícilmente vuelven.
Eso también es violencia.