viernes, 25 de noviembre de 2011

Sindrome de Alienación Parental como consecuencia del divorcio

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Sindrome de Alienación Parental como consecuencia del divorcio

El Síndrome de Alienación Parental o SAP se produce cuando en los procedimientos de separación o divorcio contenciosos, un progenitor, normalmente el custodio, transforma la conciencia de sus hijos, le “lava el cerebro”, para impedir, obstaculizar o destruir los vínculos con el otro progenitor. Se crea tal desorden en el hijo, que éste denigra o insulta al otro progenitor sin justificación.
Los síntomas también acrecen a familiares del progenitor alineado como son abuelos, tíos y primos.
            
Actualmente, aunque el SAP no está considerado clínicamente como un síndrome médico, si lo está como una forma de maltrato infantil, que puede tener consecuencias muy negativas en el desarrollo físico y psíquico de los hijos.
Si el contacto de los menores no es con ambos progenitores, existe el riesgo de que el desarrollo de su personalidad quede dañada.
En los niños puede detectarse el SAP cuando éstos no pueden dar razones o dan explicaciones absurdas e incoherentes para justificar el rechazo; y también si utilizan frases o palabras impropias de su edad, como diálogos similares o idénticos al del progenitor alienador, llegando incluso a recordar y mencionar situaciones que jamás han sucedido.

En los cuadernos de medicina forense del Servicio de Patología Forense de Sevilla, se establece una tabla con determinados comportamientos y estrategias obstaculizadores del progenitor alineantes:
  • Rehusar pasar las llamadas telefónicas a los hijos
  • Organizar actividades con los hijos durante el periodo que el otro progenitor debe ejercer su derecho de visita.
  • Presentar el nuevo cónyuge a los hijos como su nueva madre o su nuevo padre
  • Interceptar el correo y los paquetes mandados a los hijos
  • Desvalorizar e insultar al otro progenitor delante de los hijos
  • Rehusar informar al otro progenitor a propósito de las actividades en las cuales están implicados los hijos (partidos deportivos, actuaciones teatrales, actividades extraescolares, …)
  • Hablar de manera descortés del nuevo cónyuge del otro progenitor
  • Impedir al otro progenitor el ejercer su derecho de visita
  • “Olvidarse” de avisar al otro progenitor de citas importantes (dentista, médico, psicólogo,..)
  • Implicar a su entorno (su madre, su nuevo cónyuge, ..) en el lavado de cerebro de los hijos.
  • Tomar decisiones importantes a propósito de los hijos sin consultar al otro progenitor (elección de la religión, elección de la escuela, ..)
  • Cambiar (o intentar cambiar) sus apellidos o sus nombres
  • Impedir al otro progenitor el acceso a los expedientes escolares y médicos de los hijos
  • Irse de vacaciones sin los hijos y dejarlos con otra persona, aunque el otro progenitor esté disponible y voluntario para ocuparse de ellos
  • Contar a los hijos que la ropa, que el otro progenitor les ha comprado, es fea, y prohibirles ponérsela
  • Amenazar con castigo a los hijos si se atreven a llamar, a escribir o a contactar con el otro progenitor de la manera que sea.
  • Reprochar al otro progenitor el mal comportamiento de los hijos  

La sintomatología del SAP en los menores es muy compleja y variada en función del grado del síntoma, presentando entre otros:
  • Ansiedad (estrés)
  • Trastorno del sueño
  • Trastorno en la alimentación
  • Conductas agresivas (insultos, golpes,..)
  • Utilización de lenguaje y expresiones de adulto
“cómo quieres que tengamos ganas de verte con el daño que nos has hecho tú y toda tu familia”, “nos abandonaste, ahora no te queremos”, “no cuidaste de nosotros cuando te necesitábamos”, “un día me obligaste a ir al parque y pasé mucho frío”, “recuerdo que me odiabas cuando estaba en la barriga de mamá” “has denunciado a mamá” “por tu culpa mamá tiene una comparecencia en el juzgado” (dicho por la niña de 5 años), “tú eres un gilipollas”

En todo caso, los hijos deben continuar con sus visitas o reanudar las mismas si han sido suspendidas con el progenitor alineado, que ante la advertencia de tales síntomas debe ponerlo en conocimiento del juzgado, para que puedan tomarse las medidas oportunas como exploración de los menores, visitas en el punto de encuentro e incluso cambiar de progenitor custodio.
Si desea ampliar información se recomienda:
-          “Lo que nunca te conté”, de José Manuel Aguilar Cuenca
-          “El pretendido Síndrome de Alineación Parental”, de Consuelo Barea y Sonia Vaccara.

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